El origen


"Solo en la medida en que nos exponemos a la aniquilación una y otra vez, encontramos aquello que nos hace verdaderamente indestructibles."
(Pema Chödrön)



Despierto... o eso creo.

Inmóvil, voy palpando mentalmente todo mi cuerpo, sin dejarme nada, despertándolo lentamente, analizándolo con sumo cuidado para evitar alguna desagradable sorpresa. Por suerte todo está en su sitio. No falta nada y el dolor ahora es soportable.

Abro ligeramente los ojos, con desconfianza. Me encuentro de nuevo, metido en la absoluta oscuridad que me ofrece la profundidad de la noche, encerrado entre los muros de un pozo que se extiende hasta el infinito.

De forma metódica llega el turno de conocer que es lo que me rodea y temeroso por lo que tenga al lado me detengo un instante. Tratando de percibirlo escucho el silencio. Ese momento de calma que todos necesitamos en algún momento lo saboreo yo a estas horas, cuando mi mente permanece más despierta, cuando todo el mundo duerme. La suave y fría brisa me acaricia , trato de escuchar para saber desde donde viene, como mueve pequeñas hojas secas en la lejanía produciendo un dulce tintineo con sabor a libertad.

Hace muchos días que no veía la luz. Ese profundo pozo negro en el que había caído me lo evitaba una vez más. Exactamente no sé en que punto estoy y trato de averiguarlo, trato de sentir si he salido ya, pues sigo viendo oscuridad a mi alrededor. Es sólo la noche. Respiro. Vuelvo a inspirar esta vez con más fuerza, cargando mis pulmones de aire. Aun agotado, siento que este aire es renovado, entra en mi abriendo mi interior de una forma esperanzadora.

Mientras la oscuridad me oculta daré un paso más. Extiendo muy lentamente los brazos tratando de encontrar un vacío al que me estoy poco a poco acostumbrando. Giro mi cabeza a ambos lados. Nadie. Te espero, sin saber si me visitarás, como ayer, entre los sueños esta noche.

Vuelvo a inspirar profundamente, esta vez de forma pesada, como si esa respiración fuese a contestar todas mis preguntas. El contraste entre la tranquilidad exterior, el ritmo de los acontecimientos y la velocidad con la que aparecen, se retuercen y desaparecen mis pensamientos, mis preguntas, mis rápidas e inconsistentes conclusiones me ahogan. Siguen sin respuesta, pero he dado un paso más.

Vuelvo a pensar en mi situación actual tratando de saber en el punto en el que estoy. Debo conocer eso para situarme en el mapa. Creo que aun lo conservo aunque no lo pueda ver. Empiezo a indagar en mi interior en busca de la clave. Sin ver el camino ya temo las piedras con las que tropezaré. Siempre las mismas hasta que aprenda y no me gusta la idea. Evaluo el mísero saldo de una batalla más. He ganado en experiencia, he perdido en confianza.

...y desconfiado me cierro, ajustando una dura coraza alrededor de mi pecho con fuerza y aun sabiendo que con tu delicadeza me la podrás quitar. Cada piedra en el camino es diferente, puedo conseguir el tesoro. Debo de partir de esa base, aun habiendo avanzado debo partir de cero y volver a empezar sin saber donde me conducirá todo esto. Sea como fuere, debo dejar todo atrás y si quiero conseguirlo mi situación ahora sólo puede ser una. De nuevo el inicio. El origen.

1 comentario: